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ITALIAN - COLOMBIAN NETWORK
Organo Ufficiale della Associazione Italiani in Colombia - AICO
(P.G. Nro 375 Risoluzione 17 Giugno 2003)

 
 Edizione /Ediciòn n.111 del 24/01/2011 
     

     

150 AÑOS DE LA UNIDAD DE ITALIA - I PARTE
 
 
Uno puede tener 100 años, y sin embargo caer en el simplicísimo de echarse en aventuras que deplorará, como me pasa a mí en este momento por tomarme compromisos, como este de escribir sobre argumentos que desconoce o de los cuales ha leído en textos escritos normalmente por personas – las llamadas “Memorias” – cuyo interés es lo de reparar una personalidad dañada por eventos muy desfavorables. Mi gran consuelo es cuando mirando el canal de la RAI, veo y escucho unos personajes discutir acerca de sucesos históricos, evidentemente no vividos por sus edades, y con interpretaciones de los hechos que, muy fácilmente, identifica el autor de los textos sobre los cuales se basa para decir tantas estupideces. Otro consuelo es que yo, por lo menos, mitad de aquellos años los he vivido, por lo que las boberías que pueda decir son propiamente mías. Dicho esto, creo oportuno avisar que cuanto sigue no es rígidamente histórico. Si el lector quiere una crónica con fechas, referencias, opiniones de la época etc. etc. mejor no siga con la lectura. Aquí se refleja solamente los recuerdos de un hombre cualquiera, con ideas absolutamente personales y con recuentos de hechos acaecidos en familia los cuales, pero, reflejan la mentalidad del italiano mediano y la filosofía menuda gracias a la cual hemos conseguido, los italiano, superar tragedias y momentos de mortificaciones por que, en el fondo, casi en la inconsciencia, existía el orgullo de una origen de extraordinaria grandeza (en todo los campos del actuar humano e del saber).
Desde aquel “Obedezco” de Teano en el 1861 * hasta hoy, nuestra Italia ha sido traqueteada en ese cubilete que se llama Europa, involucrada en guerras, la primera y la segunda que han costado millones de muertos y toda una serie de hechos que, mirados en prospectiva y juzgados con mente fría, no permite concluir quien fue el ganador y quien el vencido (y quien tenía realmente la razón, aun si superficialmente pareciera que realmente los provocadores hubieran sido quienes no la tenían).
Que se hubiera llegado a la unidad, por lo menos geográfica, era fácilmente previsible: una península rodeada por el mar y con una sola frontera al norte constituida por una barrera de montes que parecía haber sido hecha expresamente para ser una frontera y además con un idioma que, prescindiendo de las abigarradas variaciones de los centenares de dialectos, es igual. Obviamente no fue así desde el principio: a partir de las raíces históricas romanas, y aun antes con las colonias che venían por el mar del sur, griegas, etruscas e indoeuropeas, todas las razas que aportaron grandes cuantidades de cultura, pero reticentes para aglutinarse. Existía latente una raza, los itálicos o italiotas, que empezaban a constituirse en bloque común. Con la fundación de Roma, los “rudos” romanos no perdieron tiempo: vencieron fácilmente las varias colonias, empezando por el sur y después hacia el norte, ocupándose de los celtas que se habían radicado en la ubérrima llanura padana y, siguiendo, pasaron los Alpes y ocuparon todo cuanto posible, menos algunos países del norte donde, me imagino, que por el frio perro que había, decidieron que no era el caso.
Naturalmente las cosas bellas duran poco: pasito, pasito también los romanos empezaron a tramontar. Algunos pueblos mas rudos de ellos, los reenviaron de donde habían venido, o se de Roma y el imperio empezó a resquebrajarse. Pero era el imperio romano, todavía no era la “Italia”. Lo que sucedió después fue sencillamente la historia de siempre que se repite: a los más rudos les pasó lo mismo que a los romanos cuando llegaron a Grecia: o sea fueron “asimilados” por la civilidad y no fueron después ya tan rudos. El periodo sucesivo fue lleno de sucesos por el va y ven de pueblos, unos con ganas sencillamente de expandirse, otros “llamados” para que vinieran para reponer las cosas en su sitio. Mientras tanto había nacido otro potentado que era Dios, o por menos en su nombre, el cual aun teniendo como base el “espíritu” se había vuelto lentamente un súper estado con un poder nada menos que universal. En el principio con ejércitos, con batallas victoria y derrotas, después, en ultimo, con pocos hombres armados de alabardas, pero siempre con un poder elevadísimo.De toda esa miscelánea de sucesos (estamos hablando de más o menos 2700 años) nos acercamos al tiempo inmediatamente anterior a lo que llamamos “unidad de Italia”. En efecto nuestro “bello País” en esta época era un conjunto de estados, pequeños y pequeñitos, regiones, departamentos y hasta municipios. La mayoría ocupados por naciones extranjeras: franceses, austriacos, españoles, y todos los que se quiera… Por lógica no podía durar: en particular porque las naciones ocupantes no eran particularmente amigas entre ellas.
Desde el Piemonte se oye algunos “toques de trompetas”: un vástago de la casa Saboya, Carlos Alberto, Príncipe de Carignano y Rey de Cerdeña, autor del “Estatuto Albertino” con lo cual se constituye en una de las primeras monarquías constitucionales, comienza a hablar de una Italia unida; mientras tanto aparece un personaje bastante pintoresco, nacido en Niza y que con solo 30 años había participado en la insurrección en Brasil y tres años después en la de Uruguay, el cual por lo tanto no podía eximirse de volver a Italia adonde ya estaba madurando el espíritu de la independencia, por lo cual debió luchar antes contra los austriacos en el norte y después contra los españoles ( Reino de la dos Sicilias) en el sur. Era Giuseppe Garibaldi: un hombre por cierto extraordinario con una concepción de la libertad que se había vuelto su forma de vida. Mientras tanto habían surgido algunas sociedades secretas, los carbonarios, los cuales comenzaron sus actividades de boicoteo, pero fueron reprimidos en forma muy cruel; después Mazzini y su joven Italia fomentó aun más el espíritu de independencia. Y todo eso constituyó el comienzo de un Resurgimiento Italiano que no tuvo por cierto un principio muy afortunado por la resistencia de los austriacos. En este momento la tropas piamontesas entraron oficialmente en campaña, comandadas por Vittorio Emanuele II, el sucesor de Carlo Alberto, con su consejero el Conde de Cavour, derrotando los austriacos (con la ayuda de los franceses, sus acérrimos enemigos). Garibaldi derrota los españoles, después de una histórica expedición de los mil, la cantidad de seguidores que fueron con el, llamados “camisas rojas”, los cuales en un desembarque improviso a Marsala, Sicilia, obtuvo resultados bélicos definitivos sobre las tropas españolas. Regresado, para terminar la obra, en Campania, se encuentra con las tropas piamontesas encabezadas por Vittorio Emanuele II se Saboya. Y justamente allí, en aquella ocasión, en Teano, Giuseppe Garibaldi Reconoce la autoridad del nuevo Rey de Italia. Unos años después con la entrada de las tropas italianas en Roma, termina el poder temporal del Papado y la Ciudad será la capital de la, finalmente Italia.
Cuanto hasta ahora dicho puede hacer determinar que todo fue obra de los Saboya y de Garibaldi: no es así. Baste decir que puso su patica también Buonaparte, si, propiamente él y escrito de este manera, porque también el había nacido italiano. Viene a Italia y constituye de inmediato una República Italiana, que después fue Reino de Italia con él, siempre él, Buonaparte, proclamado Rey el 18 de marzo 1805. De todas maneras para que Italia pueda finalmente ser estado independiente y soberano, debe primero caer el segundo imperio francés. Era el año 1870, aproximadamente. Pensándolo bien, recuerdo que por el tiempo en el cual estudiaba esta parte di historia, tenia la impresión de vivir en una zarzuela, per muy poco tiempo después todo se volvió una tragedia.
Hay que aclarar que la monarquía italiana no era absoluta, si no constitucional, por lo cual debía existir necesariamente un gobierno, con senado y cámara de representantes. Los gobierno que se habían sucedidos desde el principio fueron de derecha; existía Italia, pero Austria ocupaba todavía el Trentino/Alto Adige y Niza, La Saboya e la Córcega pertenecía a Francia. Italia empezó una penetración en África, cosa que hacían desde mucho tiempo todas las naciones europeas: Inglaterra, Bélgica, Holanda y Francia ya habían ocupado los territorios más prometedores en cuanto a yacimientos y llanuras fértiles. Cuando lo hizo Italia, lo qua había quedado eran pocos territorios, mas que todo desérticos, Somalia, Eritrea y Libia tal vez la mas interesante, pero eso cuando mucho mas adelante se supo de los ricos depósitos de petróleo (pero cuando se supo ya no era de Italia).
Cuando en 1914 estalla la primera guerra mundial, Italia declara neutralidad en un comienzo, pero el año después, 1915, con la firma del Tratado de Londres finalmente entra en el conflicto a lado de los aliados, contra el imperio austrohungárico (el cual todavía ocupaba parte del territorio italiano). Y en muy poco tiempo toda Europa se encontraba en llamas. 8 millones de muerto (de los cuales 530 mil italianos) cuesta la guerra, cuyo final se acorta gracias a la entrada en guerra de los Estados Unidos de América en 1917. Efectivamente el año siguientes, los aliados consiguen convencer a Alemania y Austria a firmar un tratado (Versalles), la cuyas condiciones provocaran en menos de 20 años después, el estallido de la segunda guerra mundial. Condiciones de las cuales también aprovechó, como vencedor, tonando en posesión del Trentino Alto Adige hasta el Brennero, Trieste e Istría. En el Reino de Italia, mientras tanto, a Victorio Emanuele II, sucedió Umberto I (asesinado en 1900) y después Victorio Emanuele III. Los gobiernos de derecha no consiguen solucionar los problemas de pobreza, muy cercanos a la miseria mas absoluta, en particular en las regiones del sur, que inducen a emigraciones masivas, de millones!, dirigidas en particular a las Américas.
Cuando sube al poder Crispi, un anticlerical de base que constituye un gobierno de izquierda, naturalmente los problemas se multiplican por la hostilidad del clero y del pueblo en general en un ambiente en el cual el parecer del párroco era determinante.
La situación es particularmente favorable por la llegada al poder de Benito Mussolini e sus “camisas negras” (tal vez por contraste con las rojas garibaldinas), los cuales con una “marcha a Roma” obtienen che el Rey lo nombre Primer Ministro (Jefe del Gobierno) iniciando un régimen dictatorial que durará mas de 20 años. Mientras tanto… había nacido yo que todavía duro, pero sin régimen ni poder. Este detalle es importante en cuanto lo que sigue y contaré lo conozco por vivido.

 
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