|
|
| |
|
|
|
150 Años de la
unidad de Italia - II Parte
|
| |
|
|
Entre
los primeros recuerdos que afloran el más impactante es
acerca de los trenes que salen y llegan en horario. Antes del
“régimen” salían un cierto día,
en una cierta hora, para llegar algunos días después
o nunca. En lugar desde el momento del comienzo del fascismo salen
precisos un viernes a las 11:02 y llegan a las 23:17 Siempre me
he preguntado el porqué no se señalaba también
los segundos.
La
vida no cambia naturalmente en pocos días, pero indudablemente,
pasito, pasito las cosas comienzan a mejorar; grandes obras son
acometidas, por ejemplo el drenaje de los pantanos pontinos, que
se vuelven campos de cultivos de gran rendimiento; redención
de terrenos en el sur, en Campania, Puglia, Basilicata. Se proyectan
y construyen carreteras nacionales (la mayoría, las más
importantes echando asfalto sobre las grandes directrices romanas
como la vía Aurelia y la Tiburtina). Roma cambia de aspecto
rápidamente retornando a la grandeza de la vieja “imperial”
en versión moderna, volviéndose pronto una meta
de atracción internacional. Mussolini impone el viejo saludo
“ave Cesar” con la levantada del brazo derecho, que
se vuelve el saludo fascista (imitado después por Hitler
y Franco) y vuelven de moda otros signos de las antiguas tropas
romanas, lo cual da un aspecto absolutamente marcial y de orden
viril a los italianos que fascinaban a las maduras damas británicas,
las cuales bajaban por las costas maravillosas del tirreno, comprando
villas desde Rapallo hasta Taormina, pasando por Calafuria, Formia,
Sorrento, Amalfi, etc. Naturalmente no se salvan los grandes lagos
de Como, Garda y Maggiore. Con la disciplina impuesta y el aniquilamiento
de los sindicatos y de todas las izquierdas de opinión,
las industrias surgen rápidamente en cuanto los capitales
están protegidos y el flujo interno y desde el extranjero
produce que Italia, aun no propiamente “imperial”,
vuelva a una posición de una cierta relevancia en el conjunto
mundial. Y una cosa muy importante: no más emigración
desolada, famélica y humillante. |
| Obviamente
el pasaje de izquierda a derecha no podía ser sin palizas
y algún asesinato. La zona más roja es en Emilia
– Romagna y en buena parte de Lombardía, cuna de
la mayoría de los socialistas más importantes de
la historia italiana. En la época no se hablaba de comunismo,
todavía desconocido, y tenemos que llegar hasta los años
30 para empezar a darnos cuenta de su influencia; el fascismo
y el clero no permitían por cierto una entrada fácil
al país y sobretodo su progreso muy rápido en la
expansión. De todas maneras el socialismo tenía
muchos simpatizantes: el mismo Mussolini procedía de él
y su doctrina se radicaba mucho en la política social. |
Así
aun en el mundo pequeño familiar podían existir
luchas intestinas. Habiendo yo nacido en el mantuano estaba en
plena zona roja: mi familia
 |
Benito
Mussolini |
materna había emigrado en Brasil adonde, además,
un núcleo de 2 o 3 parejas, con cada una de 12 a 15 hijos,
en corto tiempo, no solamente se había instalado, mas había
llegado a posiciones económicas, sobretodo rurales, de
gran importancia. Me imagino, pero sin ninguna seguridad acerca
de la fecha, que la que después hubiera sido mi abuela
y que se había casado en Brasil con un hijo de italianos
emigrados, pero nacido en loco, tomó la decisión
de regresar a Italia. Como era costumbre en el lugar de partida.
Se volvieron, también naturalmente rojos en cuanto todos
los amigos lo eran. Nació mi madre que, en su tiempo, se
enamoró del secretario comunal de la época, mi padre,
que fue nombrado presidente de la “opera balilla”
(una organización infantil del fascismo), así que
cuando nací (sin saber si yo hubiera sido varón
o hembra) ya tenía mi cedula de “hijo de la loba”
(se refiere a la loba que amamantó a Rómulo y Remo…
y era el primer escalafón de la organización). El
hermano de mi abuela, mi tío, después de un tiempo
se regresó a Brasil debido a que no soportaba a los fascistas
(pero siempre he creído que lo habían “aconsejado”
de hacerlo y velozmente); recuerdo perfectamente que la primera
carta que llegó de Brasil escrita por él, al final
de la segunda guerra mundial, acababa con la firma Odilón
(era su nombre) “siempre parado con el puño en alto”
que era el saludo de los socialistas.
|
| Mi
abuela y mi padre se han respectado siempre, así me han
contado en cuanto mi papá murió cuando yo tenía
3 años, pero todo el mundo en la familia sabía que
nunca lo había perdonado de haberla convencido de dar su
“vera” (su argolla matrimonial) de oro cuando Mussolini
convocó a todas la madres italianas a regalar sus joyas
para comprar armas y seguir conquistando el imperio (en África).
Nada de nuevo: los emperadores romanos lo habían hecho
en muchas ocasiones exactamente por misma razón: para conquistar
el imperio, pero mucho más grande. |
 |
Arena
de Verona |
Entre
mis recuerdos hay lo del 10 de junio de 1940. Me acuerdo perfectamente
la voz transmitida por enormes parlantes instalados en la Plaza
Brá de Verona (la misma adonde domina aquella maravillosa
construcción del enorme anfiteatro romano: la Arena), adonde
vivía en la época, de Mussolini declarando la guerra
a la Gran Bretaña. Yo tenía 7 años pero tengo
muy claro el recuerdo de una inmensa multitud gritando y vitoreando,
mientras el Duce aseguraba: “Vencer y Venceremos”.
Más o menos al mismo tiempo el premier ingles proclamaba
a sus conciudadanos que solo prometía “lágrimas,
sudor y sangre”, pero añadía que “no
crea Italia que por tener la forma de una bota, Inglaterra le
hubiera servida de deretano” (una de las muchas formas para
definir el… final de las espaldas).
Esta
declaración de entrada en guerra no constituía una
improvisación, de todas maneras. La situación en
Europa había cambiado de manera dramática. Después
de la primera guerra mundial, la Alemania derrotada, había
caído en una postración total, execrada por todas
las potencias y sin ya ideales de revivir. Hay que tener en cuenta
que una derrota bélica era cuanto de peor podía
suceder a un pueblo cuyos ideales venían de siglos de heroicos
episodios de victorias. La renovación económica
hubiera vuelto sin dudas pero no era tan importante como la situación
moral. Es más que lógico que cuando aparece un personaje,
que por el contrario apela a “los valores gloriosos del
pasado teutón”, no puede que obtener un éxito
inmediato; que habla de la mortificación recibida con el
Tratado de Versailles (en esto estamos perfectamente de acuerdo),
etc., etc., la adhesión de todo un pueblo es cosa hecha.
El personaje era Adolf Hitler, un evidente “arrastrador
de multitudes” (como lo era Mussolini) el cual sabía
cómo y que decir en el momento oportuno. En el 1921 se
vuelve Presidente del Partido Nacional Socialista de Alemania
e crea las S.A. (Secciones de Asaltos), con las cuales en 1923
intenta un golpe de estado en Mónaco de Baviera, en cuanto
austriacos de nacimiento. No tiene éxito y lo mandan a
la cárcel adonde escribe el Mein Kampf, Mi Lucha, con la
cual anuncia su política de ultra derecha, el Nazismo con
su contenido de ultra nacionalismo. En 1933 a la muerte de Hindemburg,
fue nombrado Canciller del Reich. Todo eso tiene el único
fin de rendir justicia al pueblo alemán, el cual, aun no
siendo de mi preferencia, tiene todo el derecho de ser comprendido
acerca del porqué de algunas decisiones de masa. |
 |
Adolf
Hitler e Benito Mussolini |
Mientras
tanto en nuestro País las cosas andaban siempre mejor.
No es cierto que Mussolini fuera admirador de Hitler: por el contrario
era éste el gran admirador del Duce. In cada caso los dos
eran de derecha y amantes de sus pueblos. Situación que
los llevó a ayudar el general Franco en la guerra civil
de España, para luchar contra la izquierda interna y llegar
a la consolidación de un régimen de derecha (1936/1939),
lo que sucedió y que acabó con su nombramiento de
“Generalísimo”.
Hitler,
evidentemente en el apogeo de sus éxitos en patria, tenía
una gana que le había quedado: quitarse la espina que había
sido plantada a Alemania en el Tratado de Versalles, por lo cual,
con toda tranquilidad y sigilo comenzó la segunda guerra
mundial andando a la reconquista de los territorios que le habían
quitado. Con una anexión “voluntaria” Austria
se volvió prácticamente parte del Reich, retomó
la Renania e invadió a Checoslovaquia y Polonia, todo eso
mientras Mussolini ayudaba a España, lo que además
significó una especie de “biombo” de manera
de no mostrar con la derecha lo que hacía con la izquierda.
Era
también notorio que Londres (pero, tal vez, no tanto: no
hay que olvidar que la Gran Bretaña ha sido siempre un
reino e que Italia lo era también con Vittorio Emanuele
III y todas la monarquías europeas eran de una forma u
otra, emparentadas) y particularmente Paris non eran muy proclives
a Roma (personalmente siempre he creído que De Gaulle era
una emérito envidioso de Mussolini). Para destacar: que
el entonces ministro de Relaciones Exteriores británico,
Chamberlain, parece que en sus frecuentes viajes entre Londres
y Berlín cuya razón era de aclarar con Hitler sus
verdaderas intenciones y esto para evitar una segunda guerra mundial,
en lugar de aclarar, embrollase las cosas aún más,
sobre todo con relatos sobre los encuentros contrarios a la realidad
en sus reingresos a Londres. Esto para que no se creyera que sus
intervenciones no habían tenido éxito y por lo tanto
una ineficiencia suya. |
Dichas
mentiras habrían orientado a Mussolini en forma absolutamente
equivocada, hasta convencerlo a un cierto momento de estar en
la obligación de tomar decisiones apuradas, como la de
aliarse con Hitler. Sea prueba de dicha reticencia que cuando
este último inició la persecución en grande
de los judíos, Mussolini hospedó en la Villa Torlonia,
su residencia, una familia judía para hacer entender abiertamente
su posición al respecto. Londres no entendió o no
dio suficiente valor al hecho, pero Hitler se dio perfectamente
cuenta del gesto y prometió que habría ayudado a
Italia en su conflicto con Albania y Grecia: lo que hizo con el
envío de armas y soldados facilitando a Mussolini la invasión. |
En
1940 se firmó el “pacto de acero” entre Berlín
y Roma y en el mismo año Italia entró en pleno en
el conflicto con el Tratado del Eje (Alemania, Japón e
Italia). |
|
| |
|